DV puso sonido a la Navidad con voces jóvenes y ritmo

diciembre 19, 2008 at 4:20 pm (Prensa)

El público vibró con un entretenido y variado concierto interpretado por el Orfeoi Txiki y la Orquesta de Euskadi

Felicitación navideña

El tradicional concierto de Navidad de EL DIARIO VASCO, que se celebró anoche en el Kursaal, fue un perfecto combinado de juventud, ritmo y nostalgia. A ello contribuyó, sin duda, la elección de un repertorio agradable, popular y variado, vertebrado por villancicos de diversas procedencias y con una fuerte presencia de la música vasca, e incluso un guiño a la nueva creación. Todas las piezas cobraron a un sabor especial en los rítmicos arreglos de Fernando Velázquez.

El Orfeoi Txiki fue el encargado de poner una nota infantil a un encuentro en el que destacaron las voces más jóvenes. Intervinieron dos promesas -las sopranos donostiarras Miren Urbieta y Elena Barbé-, la soprano Ainhoa Franco, la mezzosoprano Ainhoa Soraluze y el tenor José Antonio Vega.
La Obertura navideña de Fernando Velázquez, para orquesta, abrió una velada a la que siguió una pieza también instrumental, del inglés Jeremyas Clark, Trumpet voluntary. Tras ella comenzaron a sonar las melodías de estas fiestas. Cinco villancicos populares conformaron el leit motiv del programa. El alemán O Tannembaum, interpretado con gran expresividad por Miren Urbieta y el Orfeoi Txiki, dio paso al vasco Gabaren erdian, en el lució la mezzosoprano Ainhoa Soraluze se lució.
El también villancico popular Belen sortu zaigu, con Miren Urbieta, Ainhoa Soraluze y el coro de niños, fue precedido por Mesias sarritan de Bartolomé de Ercilla, Mille cherubine in coro de Schubert, cantado por la soprano Ainhoa Franco y los niños, y el conocido White Christmas de Berlin, que contó con el tenor José Antonio Vega como solista. La pieza fue un festivo preludio al momento más nostálgico de la velada. El recuerdo a Mikel Laboa, con la interpretación por parte del tenor de su Txoriak txori acompañado por Javier Pérez de Azpeitia.
El encuentro se completó con una pincelada de música suramericana -la pieza chilena Huachi torito- y cuatro famosas páginas navideñas. El delicioso y pausado Oh, Holly Night de Adam por la soprano Elena Barbé y el Orfeoi Txiki, el Gloria in excelsis Deo, el omnipresente Noche de Paz, ofrecido por los cinco solistas, y el Olentzero joan zaigu, con todos los intérpretes. La velada culminó con una muy conocida propina: el universal Adeste fideles.
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